Yo también tuve alas
Pero el cielo se cansó de mí
Demasiado ruido, demasiada luz
Para tanto gris
Dicen que caí por soberbio
Que me creí distinto
No saben que el alma me dolía
Pero aun así sonreía
Benditos sean los mediocres
Que duermen tranquilos sin soñar
Yo duermo poco y cuando sueño, ardo
Me quitaron el cielo, pero no el deseo
Y aun con las alas rotas
Vuelo más que ellos
Bajé del cielo, sin ruido
Con las alas cansadas de tanto brillo
No fue castigo
Fue curiosidad
Caí porque dolía el silencio
Y alguien me ofreció un sueño fácil
Aprendí que el paraíso no está tan alto
Como creía
Que los demonios también lloran
Y los ángeles también se pudren
Me busco en el reflejo de un cuerpo vacío
Sigo vivo, pero ya no vuelo, solo floto
Ahora camino del lado de las sombras
Donde el cielo no brilla
Pero al menos no engaña
No caí por locura, caí por cansancio
Por querer parar el ruido un momento
Caí sin ruido
No me empujaron
Me dejé ir, quise probar lo prohibido
Y lo encontré amable al principio
Tan amable
Que no quise volver
Me habló bajito
Me prometió calma
Me juró que dolería menos
Y cumplió
Desde entonces camino lento
No por cansancio, sino por miedo a tropezar con la luz
A ese temblor que se instala donde antes vivía el alma
Ahora soy diablo de mis adicciones
No me quedan alas ni ganas de buscarlas
Bendigo mi condena con los ojos abiertos
Porque cerrarlos sería volver a soñar
He aprendido a hablar con lo que me mata
Por querer sentir algo distinto al vacío
En cada intento de huida
Dejé un pedazo de mí
Hasta ya no quedar a quien salvar
No hay cadenas
Solo costumbre
No hay redención
Solo rutina
Y cada noche me repito que mañana quizá
Pero sé que miento
Y lo peor de ser diablo
No el infierno
Es saber
Que lo elegí yo