Era un 5 de febrero Hasta me duele contar Se mataron dos valientes Nadie lo pudo evitar Se apartaron de la gente Para poder disparar
Joselo era un buen amigo Nadie lo puede dudar Miguel, un muchacho activo Pasante de judicial Lo que pasó allá, en La Huina Nadie podía imaginar
Miguel llegó a aquella fiesta Solo en plan de espectador Pero el orgullo de jefe Lo hizo mostrar su valor Él estaba entre sus gentes Aquella era su región
José mostró su alegría Cuando escuchó una canción Unos balazos tiró Miguel pronto se acercó Como él era judicial Le fue a llamar la atención
José cumplió su deseo Nadie lo puede negar De morir como los hombres Algunos lo oían contar Quería morir frente a frente Pero con un judicial
Sus amigos lo recuerdan Nadie lo puede olvidar Porque Joselo era amigo Amigo a carta cabal De las broncas que tenía Nunca se supo rajar
Un día salió del aguaje Iba rumbo a Apatzingán De pronto miró un retén Lo cual sí logró burlar Quería mucho su pistola No se las quiso dejar
Las armas son peligrosas Con ellas no hay que jugar Si te la pide la ley ¿Qué te cuesta si la das? Pistolas son las que sobran La vida no vuelve más