Todas las palabras que se vierten sobre el valle de papel Hablan de mis ojos que navegan en los mares de tu piel Todos los vaivenes de la vida que te alejan de mi ser No son un obstáculo, querida, a la hora del querer
Todas las distancias esparcidas en los mapas de mi piel Llevan tus miradas escondidas alumbrando tu querer Todas las caricias repartidas en tus fuegos otra vez Siguen otorgándole a mis días los tesoros de tu ser
Siguen las miradas, las sonrisas, los incendios en la piel Siguen los momentos de ternura, los deseos en la sien Siguen los hambrientos desayunos antes del amanecer Siguen tus sabores en mi boca, los que tanto degusté