Yo andaba loco por una vecina
y hablarla sola no pude jamás
pues siempre el padre, la madre o la tía
a todas horas le andaban detrás.
Y ya en trance de hablar en familia,
pues no podía callar mi pasión;
utilizando una clave sencilla
le declaré de este modo mi amor.
Nopo mepe niepe-guepe
upu-napa cipi-tapa
sopo-lipi-tos, los dos.
De esta manera, la cosa fue andando
y mal y bien, le expresé mi pasión.
Y ya aunque hubiera cualquiera delante,
nos entendimos muy fácil los dos.
Y como al fin no le fui indiferente
y con la clave también practicó,
al poco tiempo la oí que sonriente
me contestaba sin vacilación: