En ese camino real que cruza por los potreros Hay dos cruces en señal que sobraron dos sombreros Uno fue Sostenés Leal y el otro Marcos Barreiro
De aquellos dos apellidos nomás ellos dos quedaban La suerte no había querido que estos hombres se encontraran Uno venía del Suspiro y el otro de Cantarrana
Sus caballos relincharon al presentir el peligro Y luego se encabritaron al escucharse los tiros Espantados arrancaron con sus amos mal heridos
Dominando a su montura regresó Sostenés Leal Todo lleno de amargura y una mirada bestial Con un pie en la sepultura ya veía a su rival
Marcos doblado en la silla mascullo una maldición Se le escapaba la vida pero aumentó su rencor Volvió a pesar de su herida a buscar a su agresor
Ni uno de los dos fallaron al oprimir el gatillo Nuevamente los disparos encontraron su destino Y los dos cuerpos quedaron hechos cruz en el camino